Por la crisis, las prepagas perdieron afiliados y hubo un vuelco a los planes más básicos.  

En 2018 hubo más de 200 mil bajas y la tendencia sigue. Lo atribuyen a la caída del empleo y a la suba de cuotas, que en mayo llegará al 53% anual. Buscan revertirlo con coberturas “low cost”.

Ante las repetidas subas en las cuotas y los efectos de la recesión, cientos de miles de familias del país no tuvieron más opción que resignar la cobertura de medicina prepaga que tenían contratada. Eso se expresó en dos fenómenos. Por un lado, se dispararon los pedidos de bajar a los planes más económicos, esos que vienen con cartillas más limitadas, prestadores de menor nivel, reintegros módicos o nulos, y copagos. Por otro lado, entre los que ya tenían coberturas de las más básicas, la opción creciente fue pedir la baja para regresar a la obra social o al hospital público. En eso coinciden analistas y empresas del sector consultadas por Clarín.
La situación se fue agudizando con los últimos aumentos de cuotas. El más reciente, vigente desde febrero, fue del 5% y había estado precedido en 2018 por otros del 8,5% en diciembre, del 8% en octubre, del 7,5% en agosto y en junio, y del 4% en febrero. Así, los pagos actuales ya son 42,1% mayores a los de hace 12 meses.
Además, cuando se aplique el ajuste del 7,5% ya autorizado para mayo, el alza interanual ya será del 53%. En una prepaga líder, el costo de un plan básico sin copagos para un joven soltero superará así los $ 4 mil, cuando un año atrás era de $ 2.619. Y una familia tipo que 12 meses antes abonó 11 mil deberá pagar desde mayo unos 17 mil por igual cobertura. Montos que, para 7 de cada 10 afiliados, son inferiores porque acceden derivando aportes o por vía corporativa.
Si se analizan los últimos 36 meses, las cuotas ya subieron 155,5%, casi como la inflación general que mide la Ciudad de Buenos Aires (156,8%). Pero los salarios se actualizaron muy por debajo de esos números (122,8%), según los últimos datos del Indec sobre los trabajadores registrados.
Es esa pérdida de poder adquisitivo la que disparó la sangría de afiliados. Un informe de la consultora Claves, al que accedió Clarín, recuerda que las prepagas venían ampliando año a año su padrón de afiliados desde 2010. En cinco años, destacan, el crecimiento había promediado el 3,1% anual, y llegaron a 2017 con más de 7,8 millones de beneficiarios. Pero la tendencia ya se revirtió.
Según el estudio, 2018 cerró con “unos 200 mil afiliados menos”, lo que equivale a 22 bajas por hora. Y proyectan para 2019 una reducción del 2,5%: otros cerca de 200 mil abandonos netos. Aunque aclaran que, si el dólar se dispara y la caída del empleo se acentúa, podrían ser todavía más.
“La gran causa es la caída del empleo privado registrado que empezó en el segundo trimestre de 2018. En el último año, las empresas hicieron un gran esfuerzo en el diseño de ‘planes red’, de bajo costo, para tratar de retener afiliados. Sin esa reacción, la caída habría sido aún mayor”, considera Daniel Ripari, director de Análisis Competitivo de Claves.
Consultadas por Clarín, en las principales prepagas confirman el fenómeno. En OSDE cuentan que, tras años de expansión, “en 2018 las bajas empezaron a superar a las altas”. Y que en los últimos 12 meses perdieron 8 mil afiliados, más en el Interior que en Buenos Aires. “Sobre 2,2 millones de personas, la caída no es muy significativa, pero sí es un síntoma de que algo no está bien”, indican. Y confirman los traspasos a planes más económicos. “Ante la dificultad de afrontar las cuotas, muchos de los que estaban en los planes más costosos se pasaron, en un efecto cascada, a coberturas con menores prestaciones”, agregan en la prepaga.
Julio Fraomeni, presidente de Galeno, refiere un panorama similar: “Desde abril de 2018 se empezó a notar un fenómeno de traspasos de los planes altos a los intermedios, y de los intermedios a los económicos”.
El empresario destaca que su entidad logró mantener su padrón en 750 mil afiliados. Pero prevé que, en lo que resta de este año, “la situación se va a poner más difícil, por la inflación y la recesión”. Y confirma que, a nivel sector, según los datos que manejan, las prepagas cerraron 2018 con “200 mil a 250 mil afiliados menos”.
Coincide en el cálculo Jorge Piva, director de Medifé, quien admite que su entidad sufrió los abandonos y que el fenómeno se intensificó con los meses. Explica que los que primero y más pidieron la baja, desde fines de 2018, fueron los afiliados directos, que pagan todo el costo del plan: principalmente, cuentapropistas. Pero este año, añade, “la caída se empezó a ver también en empleados de empresas”.
Los jóvenes, a su vez, resignaron la prepaga más que los adultos de edad más avanzada, explican en el sector.
Las empresas reconocen que las suba de cuotas impulsan la caída, pero las consideran inevitables por el “fuerte impacto de la inflación y la devaluación” en sus costos. Además, por los avances médicos, dicen estar obligadas a cubrir cada vez más tratamientos. “Todo eso debe pasar a las cuotas, y llega un punto en que a la gente mantener la cobertura le resulta cada vez más caro”, plantean.


Con aval oficial, llegan planes “low cost”: menos prestaciones a un precio más bajo

En la aviación “low cost”, la idea principal es que los clientes gasten menos al permitirles contratar únicamente los servicios que cada uno necesite y desee usar, en vez de estar obligados a comprar un pasaje caro con todo incluido (como el despacho de equipaje o la chance de comer a bordo). Tras permitir la llegada de esa lógica al mercado aerocomercial, el Gobierno ahora está por llevarla al terreno de la salud, como una forma de que la medicina prepaga se vuelva más accesible.
¿Cómo? Dejando que las empresas ofrezcan planes mucho más baratos que los actuales, pero “parciales”. Es decir, que no garanticen el 100% del Programa Médico Obligatorio (PMO), sino sólo una parte -pequeña o grande- de las prestaciones básicas: la parte que cada paciente desee o crea que va a precisar.

Actualmente, la ley 26.682 y sus reglamentaciones establecen que los planes de las prepagas deben como mínimo ofrecer las prestaciones del PMO vigente. Las dos únicas excepciones previstas en la norma son los planes parciales de “servicios odontológicos exclusivamente” y de “servicios de emergencias médicas y traslados sanitarios de personas”, propuestas muy extendidas en el país.
Pero el gobierno decidió flexibilizar ese esquema. Con la firma de Mauricio Macri, Marcos Peña y Carolina Stanley, el decreto 66 del 22 de enero introdujo un cambio en la reglamentación de la Ley de Prepagas, abriendo una puerta jurídica para que desde ahora puedan sumarse más excepciones a la obligación de ofrecer al menos el PMO. Es decir, planes “parciales” de todo tipo.
Desde entonces, según pudo saber Clarín, las principales prepagas trabajan en el diseño de estas “microcoberturas”. Y, en las próximas semanas, ya podrían empezar a presentarlas ante una flamante Comisión Permanente interministerial -integrada por representantes de Salud y Producción- para que finalmente puedan ser autorizadas por la Superintentendencia de Servicios de Salud, donde ya está todo listo para iniciar la evaluación de las propuestas.
En las empresas prefieren referirse a los planes parciales -que no podrán tener derivación de aportes- como “complementarios” de otras coberturas que la gente utilice, o de las prestaciones del sistema público.
“Nos parecen una buena respuesta a la situación y las principales empresas estamos ideando alternativas. A modo de ejemplo, se podría ofrecer un plan que no incluya odontología. U otros que sólo tengan la parte de internación, o la cobertura de medicamentos únicamente, a un costo mucho más reducido”, cuentan en OSDE.
“Quien esté en una obra social y no esté a a gusto con los sanatorios podría contratar un plan parcial para mantener su cobertura, pero accediendo a su vez a la red sanatorial de una prepaga. Se podría también ofrecer que las consultas médicas se paguen cuando se usan, y que el seguro completo sólo sea para diagnóstico e internación. O planes completos que dejen afuera la cobertura odontología, de maternidad o de medicamentos”, ejemplifican en Medifé.
Esquemas sólo para tratamientos especiales o de cirugías de alta complejidad podrían ser otras opciones, especulan en Galeno. Mientras que otras fuentes hablan de planes para cirugías que no estén en el PMO (como las estéticas y algunas oftalmológicas); o uno que sólo tenga el descuento en farmacias, y nada más.
Lo que se exigirá -remarcan en el Gobierno- es que se le informe muy claramente al paciente lo que incluyan y excluyan las coberturas “low cost”, como pide la ley 26.682, para evitar conflictos. Esto es, justamente, el gran temor que despierta en las empresas la modalidad. “¿Qué pasa si un paciente contrata un plan parcial y después va a la Justicia a pedir que se le cubra lo que quedó afuera? ¿Los jueces van a respetar esos contratos?”, se preguntan, con incredulidad.

DD/MG

Autor: MARTÍN GROSZ
Fuente: www.clarin.com 11/04/2019
Imagen: https://images.clarin.com/1969/12/31/HkNyPxJVg_1256x620__1.jpg#1555027736781
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