CONSTRUYENDO UN CONCEPTO DE ADULTO MAYOR

Con respecto a la definición de «adulto mayor», tiene gran relevancia el dato cronológico. Es difícil separar la ancianidad del paso de la edad cronológica (1). Hay un problema para repensar, ya que cuesta determinar a partir de qué edad se es adulto mayor. Sin embargo, se han fijado algunas edades como producto de las convenciones internacionales.
Las Naciones Unidas, en la Primera Asamblea Mundial sobre Envejecimiento, realizada en Viena en 1982, considera «adulto mayor» a ‘todas las personas a partir de los 60 años'.
La Organización Mundial de la salud (OMS) ha establecido la línea en «la edad de los 75 años». En realidad, el límite se irá extendiendo a medida que aumente la longevidad de la persona humana (2).
Por otro lado, el problema es más complejo porque la ancianidad no constituye solo un proceso biológico, sino que es también un concepto histórico y cultural.No se envejece por igual en el campo que en la ciudad, con una alimentación adecuada o no, llevando una vida sedentaria o activa, fumando y bebiendo, etcétera (3). Asimismo, es importante la integración familiar y/o social para evitar el aislamiento y el abandono.

CONCEPTO DE MALTRATO AL ADULTO MAYOR

Entendemos el maltrato hacia los adultos mayores como toda acción u omisión que provoque daño al bienestar integral de la persona, que vulnera sus derechos, que se presenta en el marco de una relación de confianza (4), pero con características asimétricas, ya que se fundamenta en un desequilibrio de poder. Puede manifestarse en distintos ámbitos: doméstico familiar, institucional y social y en forma de acciones u omisiones.
Para algunos autores, como Davobe, la agresión ejercida contra el anciano constituye un tipo particular de violencia porque opera bajo el móvil del desprecio, bajo la pretensión del no precio, o no valor, que el agresor adjudica al anciano. De allí que no sea casual encontrar relaciones estrechas entre la violencia y el sistema económico (5).
Normalmente la violencia al viejo opera a través de la manipulación, mecanismo psicológico de control. «Generalmente, al viejo no se le pega como a los menores de edad, pero se los maltrata a través del lenguaje y de lo que podría llamarse la "teoría de los hechos consumados" (como por ej. cuando se lo interna sin su consentimiento, se vende un inmueble bajo la promesa de una renta vitalicia, etcétera)» (6).
En la Primera Conferencia de Consenso sobre el Anciano Maltratado, celebrada en España en 1995, se acordó definir el maltrato al adulto mayor del siguiente modo: «... cualquier acto u omisión que produzca daño, intencionado o no, practicado sobre personas de 65 años o más, que ocurra en el medio familiar, comunitario o institucional, que vulnere o ponga en peligro la integridad física, psíquica, así como el principio de autonomía o el resto de los derechos fundamentales del individuo, constatable objetivamente o percibido subjetivamente». 
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en relación con el maltrato hacia personas mayores, da una definición así: «... la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que causa daño o angustia a una persona mayor y que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza».

TIPOS DE VIOLENCIA

La violencia hacia los adultos mayores presenta diferentes tipologías:

1. Física:
La que se ejerce sobre el cuerpo de una persona mayor produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo, que afecte su integridad física.Algunos ejemplos de este tipo de maltrato son golpear, abofetear, quemar, empujar o zarandear. También se incluyen aquí las restricciones físicas y químicas cuando estas no tienen una prescripción médica adecuada.

2. Psicológica:
La que causa daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso, hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación o aislamiento. Se incluye también la culpabilización, vigilancia constante, exigencia de obediencia, sumisión, coerción verbal, persecución, insulto, indiferencia, celos excesivos, chantaje, ridiculización, limitación del derecho de circulación o cualquier otro medio que cause perjuicio a su salud psicológica y a la autodeterminación.

3. Sexual:
Cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con acceso genital o sin él, del derecho de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual a través de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación. Algunos ejemplos son los siguientes: tocamientos o besos; introducción oral, anal o vaginal de objetos, dedos o pene; acoso sexual; obligar a la persona a realizar actos sexuales al agresor o a ver material pornográfico.

4. Económica / Patrimonial:
La violencia que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos económicos o patrimoniales, a través de la perturbación, de la posesión, tenencia o propiedad de sus bienes; la pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales; la limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de los medios indispensables para vivir una vida digna; la limitación o control de sus ingresos, la falsificación de su firma y la coacción para obligarle a firmar documentos (contratos o testamentos).

5. Ambiental:
Cualquier acto, no accidental, que provoque o pueda producir daño en el entorno con el objeto de intimidar. Por ejemplo:dar golpes a puertas, romper cosas, destruir objetos con especial valor sentimental para la víctima, maltratar a los animales domésticos, desordenar o ensuciar a propósito.

6. Abandono:
Consiste en desatender las necesidades básicas, entendiendo por tales la alimentación, la higiene, una vestimenta adecuada al clima y la asistencia sanitaria, entre otras. Puede ser: - por negligencia: desconocimiento, incapacidad del cuidador o persona a cargo, - por abandono de persona: de manera voluntaria e intencional o - por ausencia de redes sociales y vínculos familiares (asociada a la imposibilidad física y/o psíquica de su propio cuidado).

7. Estructural:
Ocurre cuando no se han generado las condiciones para la adecuada satisfacción de las necesidades básicas de las personas afectando el ejercicio de los derechos humanos y
ciudadanos, incluye la falta de políticas y recursos sociales y de salud. Puede ser de varios tipos: «previsional» (ausencia de beneficio previsional: jubilación y/o pensión), «salud» (dificultad en el acceso o ausencia de servicios de salud), «vivienda» (carencia habitacional), «alimentos» (carencia alimentaria).

8. Cultural / Simbólica:
Aquella violencia ejercida por el entorno social y cultural. La que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos se transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales. Por ejemplo, el «viejismo» (percepciones estereotipadas que subordinan a este grupo de edad a la discriminación social:carencia de imágenes positivas de los ancianos en anuncios y programas de televisión; en el uso de la lengua cotidiana «Los viejos son todos enfermos», «viejo verde», «viejo sordo», «viejo gagá») o el «infantilismo» (tratar a las personas mayores como niños y, por tal motivo, tomar decisiones por ellos). También la deficiente información que se les brinda a las personas mayores para que puedan llevar a cabo sus trámites y / o servicios.
Desde el punto de vista jurídico, el concepto de «adulto mayor» se puede expresar a través de los distintos tipos de violencia que mencionan las leyes de protección (Ley 24.417, Ley 12.569 y Ley 26.485).
El maltrato al adulto mayor se da a través de golpes, empujones, ofensas verbales, psicológicas, sexuales, negligencias o violación de los más elementales derechos individuales.


LA DENUNCIA DE VIOLENCIA FAMILIAR

Cuando la víctima es un adulto mayor que no tiene un padecimiento mental, la posibilidad de denuncia de violencia familiar no presenta graves inconvenientes, ya que es plenamente capaz y desde ya legitimado activo para denunciar. Sin embargo, cuando la víctima es un adulto mayor, que padece enfermedad mental, la denuncia de violencia familiar es particular por varios motivos. Comenzando con el tema del acceso a la justicia que implica una conexión directa con el art. 12 de la CDPD (7), en cuanto a que la garantía procesal debe considerar por esencia la capacidad jurídica de las mujeres y hombres con discapacidad en la manifestación de su voluntad ante los Tribunales de Justicia e instancias colaterales, extendiéndose a los respectivos sistemas de apoyo (8). Esta solución resulta adecuada, en cuanto a que si un sujeto no puede presentarse ante el juez y pedir aquello que atienda a sus necesidades, porque no comprende siquiera qué significa presentarse ante un juez ni logra expresarlo de ninguna manera, hay que preguntarse de qué otro modo podría remediarse esa situación, si no es a través de alguien que reclame en su nombre (9).
Otro de los temas para tener en cuenta es que cuando se habla de denuncia de violencia familiar, sobrevuela el miedo de denunciar, ya que suele haber casos en los que las víctimas denuncian a sus hijos o a sus nietos.Cuando están por denunciar, se encuentran con el dilema de «no denunciar para no traicionar a los familiares» y de «denunciar para proteger su integridad».
En el momento de la denuncia, es importante la paciencia y la escucha activa de los profesionales. Hay que repreguntar si es necesario y si no quedó claro lo que relata la víctima.
También es importante la información posterior de la denuncia, sobre los pasos que hay que seguir y sobre los recursos de atención adecuados.

  

(1) KEMELMAJER DE CARLUCCI, Aída: «Las personas ancianas en la jurisprudencia argentina. ¿Hacia un derecho de la ancianidad?», en Revista Chilena de Derecho, vol. 33, N.° 1, 2006, pp. 37-68.
(2) KEMELMAJER DE CARLUCCI, Aída: op. cit.
(3) MORELLI, Mariano: «Ética, derecho y ancianidad. Algunas cuestiones vinculadas con el concepto de ancianidad», en Revista de Bioética y Bioderecho, N.º 4, 1999.
(4) Declaración de Toronto para la Prevención Global del Maltrato a las Personas Mayores (2002).
(5) DAVOBE María I.: Violencia y Ancianidad, DJ. 1992-2-1165.
(6) DAVOBE María I: Violencia y Ancianidad, DJ. 1992-2-1166.
(7) Art. 12: «Igual reconocimiento como persona ante la ley. 1. Los Estados Partes reafirman que las personas con discapacidad tienen derecho en todas partes al reconocimiento de su personalidad jurídica. 2.Los Estados Partes reconocerán que las personas con discapacidad tienen capacidad jurídica en igualdad de condiciones con las demás en todos los aspectos de la vida. 3. Los Estados Partes adoptarán las medidas pertinentes para proporcionar acceso a las personas con discapacidad al apoyo que puedan necesitar en el ejercicio de su capacidad jurídica: 4. Los Estados Partes asegurarán que en todas las medidas relativas al ejercicio de la capacidad jurídica se proporcionen salvaguardias adecuadas y efectivas para impedir los abusos de conformidad con el derecho internacional en materia de derechos humanos. Esas salvaguardias asegurarán que las medidas relativas al ejercicio de la capacidad jurídica respeten los derechos, la voluntad y las preferencias de la persona, que no haya conflicto de intereses ni influencia indebida, que sean proporcionales y adaptadas a las circunstancias de la persona, que se apliquen en el plazo más corto posible y que estén sujetas a exámenes periódicos por parte de una autoridad o un órgano judicial competente, independiente e imparcial. Las salvaguardias serán proporcionales al grado en que dichas medidas afecten a los derechos e intereses de las personas. 5. Sin perjuicio de lo dispuesto en el presente artículo, los Estados Partes tomarán todas las medidas que sean pertinentes y efectivas para garantizar el derecho de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, a ser propietarias y heredar bienes, controlar sus propios asuntos económicos y tener acceso en igualdad de condiciones a préstamos bancarios, hipotecas y otras modalidades de crédito financiero, y velarán por que las personas con discapacidad no sean privadas de sus bienes de manera arbitraria».
(8) PALACIOS, Agustina: Discapacidad, justicia y Estado. Acceso a la justicia de personas con discapacidad. Buenos Aires, Infojus, 2012, p. 53.
(9) Superior Tribunal de Justicia de la Provincia del Chubut, 29/9/2014, Expte. N.° 23083-171-2013, «M., J. L. s/ incapacidad».

 

Recopilación: Estudio Jurídico Regis & Sbrizzi

Fuente: www.microjuris.com

Título: Maltrato hacia los adultos mayores
Autor: Cabito, Silvia - Ortiz, Diego
Fecha: 5-nov-2015
Cita: MJ-DOC-7472-AR | MJD7472
Producto: MJ,SYD

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